El hombre ha estado surcando los mares desde hace varios milenios. El propio desarrollo de la humanidad ha corrido paralelo a los desarrollos náuticos y las grandes gestas llevadas a cabo por unos pocos valientes. Hoy día parece que la navegación marítima se encuentra obsoleta o al menos desfasada en comparación con los nuevos aviones y medios de transporte. Al contrario, un porcentaje enorme del comercio internacional pasa por el transporte marítimo así como una parte considerable del tráfico de pasajeros.

Los movimientos sobre el agua pueden darse de muchas maneras, con cierto estilo, pasándoselo bien [NSFW] o de manera masiva. Pero haciendo una clasificación un poco más concreta y si atendemos a la forma del casco y la manera de desplazarse sobre el agua podemos encontrarnos con: monocascos, catamaranes y planeadores. Además de estos y ya un poco más raros de encontrar existen los buques que aprovechan el efecto superficie, los «hovercraft[wp]» y los «hidrofoil [YouTube, 2:19]«. En el diseño de estos buques se llega a la conclusión que la mayor barrera para elevar la velocidad de un barco se encuentra propiamente en el contacto del casco con el agua. Es por tanto necesario elevar el casco para poder aumentar la velocidad del buque bajo unos parámetros de potencia y consumo razonables.
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